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Limón no necesita un data center, el data center necesita a Limón
Doscientos megavatios suenan abstractos. Traduzcámoslos a recibos. Quantum Free Zone anuncia para Limón hasta 200 MW de carga informática —no de consumo total— repartidos en siete edificios sobre 42 hectáreas, con subestación propia de 230 kV.[1] Con un PUE de 1,20 —la relación entre la energía total que consume la instalación y la que gastan solo los equipos informáticos—, ese campus necesitaría 240 MW en sus medidores y 2.102 GWh al año: el 15,7% de toda la electricidad que Costa Rica produjo en 2025 y el 16,2% de la demanda que el país efectivamente atendió.[2][4]
En términos domésticos, esa energía abastecería unas 700.800 viviendas que consuman 250 kWh mensuales, el hogar de referencia que la ARESEP usa en sus ejemplos tarifarios.[3][4] Con el PUE promedio mundial que Uptime Institute reportó en 2026 —1,52, prácticamente inmóvil desde hace siete años— la equivalencia sube a unas 887.700 viviendas.[5] Ese segundo valor no es una predicción para Quantum: es una prueba de esfuerzo. Mide cuánto separa un proyecto grande de un problema nacional de planificación.
El cálculo supone el campus completo operando a plena carga informática las 8.760 horas del año. Es el techo del despliegue final y no el consumo del primer año: la fase uno son 50 MW, y ningún centro de datos opera permanentemente al 100% de su carga nominal.[1] Como techo, sin embargo, es exactamente la cifra que la planificación eléctrica nacional debe poder absorber sin trasladar el faltante a los demás abonados.
Costa Rica tiene electricidad mayoritariamente renovable, estabilidad institucional, zonas francas, talento y conectividad submarina. También tiene una red pequeña, recursos hídricos desigualmente repartidos y comunidades cansadas de descubrir los costos después de la inauguración. La viabilidad existe. El cheque en blanco, no.
Un folleto no es un expediente#
Antes de discutir megavatios conviene revisar qué existe realmente. Quantum Development Inc. perdió el régimen de zona franca el 27 de mayo de 2026, mediante el acuerdo ejecutivo ACU-RZF-0025-2026-COMEX publicado en La Gaceta el 20 de julio, y a septiembre seguía publicitando exención total del impuesto sobre la renta.[6] La SETENA no registra expediente del proyecto y la Municipalidad de Limón no ha recibido solicitudes de uso de suelo ni de construcción; el propio municipio describe la etapa actual como fase de socialización.[6][7]
La alcaldesa Ana Matarrita Mc Calla resumió el estado real del trámite al referirse al estatus de zona franca de la empresa: «ni ellos me lo dijeron, y yo lo pregunté».[6] El propio sitio se describe como un «resumen de planificación conceptual para clientes prospectivos», advierte que la economía final depende de la estructura de la transacción y de la ley costarricense, y enumera como pendientes la ingeniería adicional, la coordinación con las empresas de servicios públicos, los estudios de agua y la revisión ambiental.[1] El país, en rigor, está debatiendo un folleto comercial bien diseñado.
«200 MW en Limón equivalen al 15,7% de la electricidad que Costa Rica produjo en 2025. El plan de expansión del ICE no menciona centros de datos.»
Esa distancia entre el anuncio y el expediente no es un detalle procesal: es la totalidad del riesgo. Quien anuncia primero y tramita después traslada el costo de la expectativa al territorio que la recibió. Limón lleva décadas aprendiendo esa lección con puertos, refinerías y promesas de reactivación. Merece que esta vez el orden se invierta.
Dos campus y una red que no los tiene previstos#
Palo Negro AI & HPC Campus, en Bagaces, se encuentra en fase de prefactibilidad.[8] Las cifras que circulan sobre su tamaño —alrededor de 120 MW de generación renovable propia, almacenamiento en baterías y un PUE objetivo cercano a 1,10— provienen de material promocional del desarrollador y carecen de respaldo documental público verificable. Conviene decirlo sin adorno: del segundo campus no se conoce, técnicamente, casi nada.
Sumar además los 200 MW de Limón con los 120 MW que se atribuyen a Bagaces mezclaría dos magnitudes distintas: la primera describe demanda informática; la segunda, capacidad nominal de generación variable. Esa confusión de unidades es la forma más rápida de convertir un debate técnico en una pelea de titulares.
Sí es legítimo construir un escenario de estrés. Si ambos operaran algún día a la escala informática de Limón con PUE 1,20, consumirían conjuntamente 480 MW y 4.205 GWh anuales: 31,5% de la producción eléctrica nacional de 2025, o la electricidad de aproximadamente 1,4 millones de viviendas de referencia.[2][3][4] Serían dos clientes industriales absorbiendo casi un tercio de la producción que el país registró en 2025, las 24 horas, incluidos domingos, madrugadas y veranos hidroeléctricos difíciles. Contra la producción de 2032 la fracción sería menor, pero solo si esa expansión efectivamente se construye.
El dato que vuelve urgente ese ejercicio no aparece en ningún folleto. El Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2024-2040 del ICE, la planificación oficial vigente, no menciona centros de datos ni una sola vez.[9] En agosto de 2026 el viceministro de Energía advirtió que «ya en este momento nuestro modelo de oferta eléctrica está limitando el crecimiento» y estimó que el país necesita cerca de 1.000 MW adicionales hacia 2030.[10] Un campus consumiría el equivalente al 24% de esa meta, y en rigor exigiría más capacidad instalada que eso, porque una carga plana de 240 MW no se cubre con 240 MW de generación variable. Dos campus se acercarían a la mitad. El mismo viceministro estimó que otros 1.000 MW harían falta en el quinquenio siguiente.
Ahí está el verdadero negocio, y conviene nombrarlo con precisión. Costa Rica no está vendiendo electricidad renovable: está vendiendo escasez futura al precio de la abundancia pasada. El país entró a esta conversación creyendo que ofrece un insumo barato del que le sobra. Ofrece, en realidad, el mismo recurso por el que competirán su industria, su electromovilidad y su hidrógeno durante la próxima década.
La escala global explica la prisa de los desarrolladores. Los centros de datos del mundo consumieron 485 TWh de electricidad en 2025, un 17% más que el año anterior, y la Agencia Internacional de Energía proyecta cerca de 950 TWh hacia 2030.[27] Toda la producción eléctrica costarricense de 2025 fue de 13,4 TWh. El país entero equivale al 2,75% de lo que ya consume esta industria. No somos el mercado: somos el insumo.
Un refrigerador del tamaño de un cantón#
Casi toda la electricidad que entra a un centro de datos sale convertida en calor. Un campus que demande 240 MW debe expulsar continuamente una carga térmica equivalente a mantener encendidos 2,4 millones de bombillos de 100 vatios dentro del mismo predio.[4][11] El clima deja entonces de ser paisaje y pasa a ser especificación de ingeniería con consecuencias tarifarias.
En el aeropuerto de Limón, el IMN registró entre 2005 y 2025 temperaturas máximas medias de 30,6 °C en enero y 32,6 °C en septiembre, con mínimas medias entre 18,7 °C y 21,7 °C; la vertiente Caribe recibe entre 2.500 y 4.500 mm de lluvia al año según la subregión.[12] Calor sostenido, aire cargado de humedad y ambiente salino reducen las horas útiles de enfriamiento con aire exterior y elevan los costos de corrosión y control ambiental.
Bagaces invierte el problema. El enfriamiento evaporativo rinde bien en clima seco, pero consume agua justamente durante la estación seca; el enfriamiento en circuito cerrado ahorra agua a costa de más electricidad, más superficie y más equipo. El Departamento de Energía de Estados Unidos define el PUE y la WUE y documenta que las estrategias de enfriamiento evaporativo y de aire exterior intercambian agua por electricidad según las condiciones ambientales.[11] De ahí que un promedio anual elegante pueda esconder una tarde de abril insostenible.
«Tenemos agua» todavía no es un balance hídrico#
Quantum publicita infraestructura para captar aproximadamente 350 litros por segundo de agua municipal.[1] La ampliación completa del acueducto de Limón —₡7.637 millones, quince kilómetros de tubería nueva, 132.700 habitantes beneficiados y la zona industrial incluida— aporta poco más de 5,1 millones de litros diarios, es decir, 60 litros por segundo.[13] El proyecto contempla infraestructura para captar casi seis veces el incremento total que el AyA acaba de construir para toda la ciudad.
La comparación exige honestidad técnica, porque capacidad de captación y consumo neto no son lo mismo. Con una WUE de 0,5 litros por kWh informático —dentro del rango que el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley modela para los centros de datos estadounidenses, muy por encima de los 0,27 L/kWh que reporta Microsoft y por debajo de los 0,91 L/kWh globales de Equinix— un campus de 200 MW informáticos consumiría 876 millones de litros al año: 2,4 millones diarios, unas 350 piscinas olímpicas, equivalentes a un caudal continuo de 28 litros por segundo.[4][11][14] Con enfriamiento evaporativo intensivo, la cifra se acerca a 50.
Aun en el escenario eficiente, un solo cliente consumiría casi la mitad del agua que la ciudad entera acaba de ganar. Y el consumo directo es la parte pequeña: el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley calculó que los centros de datos estadounidenses consumieron 66.000 millones de litros de agua directa en 2023 frente a 800.000 millones de litros indirectos a través de la generación eléctrica.[14] Doce veces más. Evaluar solo el agua del sitio subestima el impacto en un orden de magnitud.
En Guanacaste el margen es todavía más estrecho. El Plan de Gestión e Infraestructura de los Recursos Hídricos del Pacífico Norte documenta déficit desde noviembre en las áreas de la cuenca Tempisque-Bebedero que no son beneficiarias del DRAT, y la sequía de 2014-2016 dejó déficits de precipitación de entre 15% y 45% con pérdidas agrícolas por ₡19.000 millones (USD$35 millones al tipo de cambio de 2016).[15] Bagaces arrastra además un historial de contaminación por arsénico en su abastecimiento. La evaluación ambiental debe separar captación, recirculación, evaporación, descarga y consumo neto, mes por mes y no en promedio anual.
El ROI que no aparece en el render#
La electricidad define la bancabilidad. Cada US$0,01 por kWh mueve US$8,76 millones anuales en una carga continua de 100 MW; para el campus de Limón operando a 240 MW, cada centavo vale US$21 millones al año.[4] A la tarifa industrial T-MTb vigente, cercana a US$0,095 por kWh para una carga plana de 24 horas, la factura eléctrica anual del campus rondaría los US$200 millones.[16][4] Esa sensibilidad explica por qué los desarrolladores buscan tarifas especiales, y por qué el regulador debe impedir que hogares y pymes terminen subsidiando infraestructura construida para un solo cliente.
Virginia ya vivió ese desenlace. Su comisión legislativa de auditoría estimó que, bajo un escenario de crecimiento no restringido de la demanda, un cliente residencial típico podría ver aumentar entre US$14 y US$37 mensuales sus costos de generación y transmisión hacia 2040.[17] El mismo informe aclara que hoy los centros de datos pagan su costo de servicio completo: lo que documenta es un traslado futuro de costos de sistema, no un subsidio actual. El mismo informe documenta que la exoneración del impuesto sobre ventas a estas instalaciones alcanzó US$928,6 millones en el año fiscal 2023: por mucho, el mayor incentivo de desarrollo económico del estado.
La promesa de empleo merece igual disciplina. Un centro de datos típico de unos 23.000 metros cuadrados emplea alrededor de 50 trabajadores a tiempo completo, cerca de la mitad de ellos bajo contrato de terceros, mientras su construcción alcanza un pico de unos 1.500 trabajadores dentro de un ciclo de 12 a 18 meses por edificio.[17] Son empleos valiosos y bien remunerados, pero la fotografía de las grúas dura más que el impacto laboral operativo, y las cámaras suelen llegar precisamente cuando están las grúas.
El ROI nacional debe sumar impuestos efectivamente pagados después de exoneraciones, salarios permanentes, compras locales, infraestructura compartida, formación, investigación y acceso costarricense al cómputo. Debe restar transmisión, respaldo, incentivos, agua, externalidades, riesgo de activos varados y el valor alternativo de esa electricidad. Un proyecto puede ofrecer una rentabilidad privada excelente y dejar una cosecha pública raquítica. Irlanda es la advertencia: sus centros de datos pasaron del 5% de la electricidad medida en 2015 al 23% en 2025, con un crecimiento de 517% frente al 34% del consumo nacional total.[18]
Lo que otros países ya aprendieron a cobrar#
La novedad regulatoria de los últimos dos años no es la prohibición: es el precio. Irlanda decidió en diciembre de 2025 que todo nuevo centro de datos debe aportar generación o almacenamiento equivalente al total de su demanda máxima solicitada, participar con esa capacidad en los mercados mayoristas y cubrir al menos el 80% de su consumo anual con proyectos renovables adicionales construidos en el país, con un plazo de seis años para desarrollarlos.[19] Dejó de discutir si conectarlos y empezó a cobrarles la infraestructura que exigen.
Ohio aprobó en julio de 2025 una tarifa específica para cargas superiores a 25 MW, con pago mínimo del 85% de la capacidad contratada aunque no se use, contratos de hasta doce años y cargo de salida equivalente a tres años de consumo.[20] Georgia somete a revisión regulatoria todo contrato con clientes mayores a 100 MW.[21] Singapur asigna capacidad por concurso: su segunda convocatoria ofrece al menos 200 MW y exige PUE de 1,25 o mejor al 100% de carga informática, certificación Green Mark Platinum y un mínimo de 50% de energía proveniente de vías verdes elegibles.[22]
América Latina ya produjo su propia jurisprudencia. Google rediseñó su centro de datos de Canelones (en Uruguay) con enfriamiento por aire —tras proponer originalmente hasta 7,6 millones de litros diarios de agua potable en plena sequía— y obtuvo aprobación ambiental en julio de 2024.[23] En Chile, el Segundo Tribunal Ambiental ordenó en septiembre de 2024 reevaluar el proyecto de Cerrillos incorporando los impactos del cambio climático sobre el recurso hídrico.[24] Ninguno de esos países ahuyentó la inversión: la reordenó. Los Países Bajos fueron más lejos y decretaron en 2022 una moratoria de nueve meses a instalaciones de más de diez hectáreas y 70 MW mientras redactaban sus reglas.[25]
Una apertura condicionada#
Cada proyecto debería ingresar por fases de 20 o 50 MW y avanzar únicamente al demostrar cliente ancla, financiamiento, permisos vigentes, constancia de disponibilidad hídrica, interconexión y generación firme adicional. El desarrollador debe pagar los costos causales de transmisión y respaldo, presentar garantías de consumo mínimo y aceptar cláusulas de uso o pérdida. Nada de esto es hostil al capital: es exactamente lo que ya firman en Ohio y en Dublín.
El contrato país debe sobrevivir al corte de cinta. Cupos de cómputo para universidades, pymes y servicios públicos; fondos de I+D; formación en HPC, refrigeración y ciberseguridad; metas auditables de proveedores locales; publicación mensual de PUE y WUE verificada por un tercero independiente; protocolos de sequía con prioridad legal para el consumo humano; y obligaciones de desmantelamiento y reciclaje. Sin esos vínculos, Costa Rica exportará electrones limpios, importará servidores exonerados y conservará el calor. Una maquila digital, pero con GPU.
La frontera tecnológica también conviene leerla sin romanticismo. Microsoft canceló Project Natick en junio de 2024 pese a que sus servidores submarinos fallaron menos que los de tierra —6 de 855 frente a 8 de 135—; su responsable de operaciones fue explícita al afirmar que la empresa no construye centros de datos submarinos en ninguna parte del mundo.[26] China sí escaló la idea: el módulo de Lingang, en Shanghái, opera 24 MW a unos 35 metros de profundidad acoplado a parques eólicos marinos.[26]
Esa es la lección aprovechable, y no la del render submarino. El diseño que avanza acopla el cómputo a su propia generación en lugar de enchufarlo a una red que otros pagaron. Costa Rica puede exigir exactamente eso, y su red pequeña —que hoy se podría leer como debilidad negociadora— es justamente la razón por la que todavía puede imponer condiciones que redes grandes ya perdieron la capacidad de imponer.
Limón y Bagaces pueden alojar infraestructura estratégica y deberían aspirar a ello. El requisito es negociar desde el valor de nuestros recursos y no desde la ansiedad por recibir inversión. Un país que pone precio antes de firmar no ahuyenta capital: filtra el que no le servía. El futuro no premiará al país que anuncie más megavatios. Premiará al que convierta cada uno en productividad, conocimiento y soberanía tecnológica.
Fuentes y notas de cálculo#
- Quantum AI Free Zone Campus — sitio oficial del proyecto. Fuente promocional del desarrollador: hasta 200 MW de carga informática en siete edificios, 42 hectáreas, subestación de 230 kV, despliegue en tres fases desde 50 MW y aproximadamente 350 L/s de agua municipal. El sitio se presenta como resumen de planificación conceptual para clientes prospectivos y enumera como pendientes la ingeniería adicional, la coordinación con las empresas de servicios públicos, la validación de fibra, los estudios de agua y la revisión ambiental.
- ICE-CENCE, Producción y demanda de energía eléctrica: informe anual 2025. Producción total: 13.352.937,26 MWh, con 98,6% renovable. La demanda nacional atendida fue de 12.995,44 GWh, con 97,3% renovable. La diferencia con la producción corresponde al saldo de intercambios con el Mercado Eléctrico Regional: en 2025 Costa Rica exportó 510,79 GWh e importó 180,05 GWh.
- ARESEP: fijación tarifaria eléctrica para 2026. Utiliza 250 kWh mensuales como ejemplo de consumo residencial. Es una vivienda de referencia tarifaria, no un promedio estadístico nacional publicado.
- Cálculos propios. Energía anual = potencia × 8.760 horas. PUE = energía total de la instalación ÷ energía informática. Así, 200 MW IT × 1,20 × 8.760 = 2.102.400 MWh. La equivalencia residencial divide esa energía entre 3.000 kWh anuales por vivienda. Costo: 100.000 kW × 8.760 h × US$0,01/kWh = US$8,76 millones. Agua: la WUE se normaliza por kWh de equipo informático, según la definición del DOE, de modo que 200.000 kW × 8.760 h × 0,5 L/kWh = 876 millones de litros, equivalentes a 27,8 L/s continuos. Se emplea una piscina olímpica convencional de 2,5 millones de litros.
- Uptime Institute, Global Data Center Survey 2026. PUE promedio anualizado de 1,52, dentro de una tendencia de siete años de estancamiento (1,54 en 2025; 1,56 en 2024).
- La Nación: la empresa impulsora del data center de IA en Limón perdió el régimen de zona franca. Acuerdo ejecutivo ACU-RZF-0025-2026-COMEX del 27 de mayo de 2026, publicado en La Gaceta el 20 de julio de 2026. Incluye la verificación de que no existe expediente en SETENA y la declaración de la alcaldesa de Limón.
- La Nación: proyecto para desarrollar un data center en Limón. Describe el estado del proyecto como fase de socialización, sin avance hacia la etapa constructiva.
- La República: Guanacaste será sede de un nuevo campus de IA con su propio modelo energético renovable. Proyecto Palo Negro (Bagaces) en fase de prefactibilidad. La cifra de 120 MW y el desglose de generación, almacenamiento y PUE objetivo circulan en material promocional del desarrollador y en notas derivadas, como la de SURCOS Digital, sin respaldo documental público verificable. Por esa razón no se utilizan como base de cálculo en este texto.
- ICE, Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2024-2040. Revisión íntegra del documento: no contiene menciones a centros de datos.
- Delfino.cr: el viceministro de Energía advierte que el modelo de oferta eléctrica ya limita el crecimiento económico. Declaraciones de Rony Rodríguez Chaves; estimación de crecimiento de demanda de 2,5%-3,5% anual y necesidad aproximada de 1.000 MW adicionales hacia 2030.
- Departamento de Energía de Estados Unidos: oportunidades de eficiencia hídrica en el enfriamiento de centros de datos federales y Best Practices Guide for Energy-Efficient Data Center Design, rev. julio 2024. Definiciones de PUE y WUE (litros por kWh de equipo informático) y referencias de desempeño: PUE estándar 1,6, bueno 1,4, mejor 1,1.
- IMN: Climatología de Limón, estación Aeropuerto de Limón, 2005-2025 y caracterización de la Vertiente Caribe. El IMN no publica humedad relativa por región en su documentación climatológica regional; la humedad se caracteriza mediante temperatura de punto de rocío.
- Presidencia de la República: más agua para el desarrollo de la zona industrial en Limón. Ampliación del acueducto por más de ₡7.637 millones que incrementa la disponibilidad en más de 5.184.000 litros diarios —equivalentes a 60 L/s— para más de 132.700 habitantes.
- Lawrence Berkeley National Laboratory, 2024 United States Data Center Energy Usage Report. Consumo directo de agua de 66.000 millones de litros en 2023 frente a 800.000 millones de litros de consumo indirecto asociado a la generación eléctrica. Referencias de WUE de operadores: Microsoft reportó 0,27 L/kWh en su año fiscal 2025; Equinix, 0,91 L/kWh global y 1,41 L/kWh en sitios con enfriamiento evaporativo.
- Dirección de Agua, MINAE: Plan de Gestión e Infraestructura de los Recursos Hídricos, Pacífico Norte 2020-2030. Déficit desde noviembre en áreas de la cuenca Tempisque-Bebedero no beneficiarias del DRAT; sequía 2014-2016 con déficit de precipitación de 15% a 45% y pérdidas agrícolas por ₡19.000 millones.
- CNFL: pliego tarifario vigente desde el 1 de enero de 2026 y ARESEP: creación de la tarifa competitiva T-MTb para el sector industrial. Cálculo propio del costo mezclado para una carga plana de 24 horas en el pliego de la CNFL, sumando cargos de energía (≈¢39-41/kWh) y de potencia (≈¢8/kWh equivalente) según los períodos punta, valle y nocturno: ≈¢47-49/kWh, equivalentes a US$0,092-0,098/kWh; el extremo superior supone la aplicación de los precios máximos de la banda. La T-MTb fue fijada por la ARESEP en 2015 con un objetivo de US$0,10/kWh y exige un consumo mínimo de 1.000.000 kWh mensuales y una demanda máxima de 2.000 kW, umbrales que un campus de esta escala supera holgadamente. Costa Rica no cuenta con una tarifa específica para centros de datos.
- Virginia Joint Legislative Audit and Review Commission, Data Centers in Virginia, informe 598, diciembre de 2024. Un centro de datos típico de 250.000 pies cuadrados (23.226 m²) emplea cerca de 50 trabajadores a tiempo completo (p. 12); el pico de construcción alcanza unos 1.500 trabajadores y cada edificio toma de 12 a 18 meses (p. 13); exoneración del impuesto sobre ventas por US$928,6 millones en el año fiscal 2023 (p. 20); incremento proyectado de US$14 a US$37 mensuales, en dólares constantes, en los costos de generación y transmisión del cliente residencial típico hacia 2040 bajo el escenario de crecimiento no restringido de la demanda (resumen, p. v). El informe consigna que actualmente los centros de datos cubren su costo de servicio completo.
- Central Statistics Office de Irlanda, Data Centres Metered Electricity Consumption 2025, publicado el 7 de julio de 2026. 23% de la electricidad medida en 2025 frente a 5% en 2015; 7.663 GWh consumidos en 2025 frente a 1.240 GWh en 2015; crecimiento de 517% en la década frente a 34% del consumo total.
- Commission for Regulation of Utilities de Irlanda: decisión sobre la nueva política de conexión eléctrica para centros de datos, 12 de diciembre de 2025; incluye un plazo de seis años para desarrollar la generación renovable adicional exigida.
- Public Utilities Commission of Ohio: tarifa específica para centros de datos de AEP Ohio, aprobada el 9 de julio de 2025. Aplica a cargas superiores a 25 MW, con pago mínimo del 85% de la capacidad contratada, contratos de hasta doce años y cargo de salida equivalente a tres años de consumo.
- Georgia Public Service Commission: regla sobre clientes de alta carga, aprobada el 23 de enero de 2025. Aplica a clientes nuevos con demanda superior a 100 MW; contratos de 5 a 15 años sujetos a revisión regulatoria.
- IMDA de Singapur: segunda convocatoria de centros de datos (DC-CFA2) y Green Data Centre Roadmap. Al menos 200 MW asignados por concurso con tres ejes de evaluación —valor estratégico, contribución económica y sostenibilidad—, PUE de 1,25 o mejor al 100% de carga informática, certificación Green Mark for Data Centres 2024 Platinum y mínimo de 50% de energía proveniente de vías verdes elegibles.
- Data Center Dynamics: el centro de datos de Google en Uruguay fue aprobado tras su reformulación. Rediseño con enfriamiento por aire y aprobación del Ministerio de Ambiente en julio de 2024; consumo energético máximo por debajo de 560 GWh anuales.
- Segundo Tribunal Ambiental de Chile, sentencia del 26 de septiembre de 2024 sobre el centro de datos de Google en Cerrillos. Ordena reevaluar el proyecto incorporando los impactos del cambio climático sobre el recurso hídrico.
- Data Center Dynamics: el Gobierno neerlandés detiene los centros de datos hiperescala a la espera de nuevas reglas. Moratoria de nueve meses anunciada el 16 de febrero de 2022 para instalaciones de más de diez hectáreas con consumo igual o superior a 70 MW.
- Data Center Dynamics: Microsoft confirma el fin de Project Natick y el centro de datos submarino de HiCloud alimentado por eólica marina frente a Shanghái. Declaración de Noelle Walsh del 17 de junio de 2024; tasas de falla de 6 de 855 servidores submarinos frente a 8 de 135 en tierra; módulo de Lingang de 24 MW a unos 35 metros de profundidad.
- Agencia Internacional de Energía: Key Questions on Energy and AI, abril de 2026. Consumo global de centros de datos de 485 TWh en 2025, con crecimiento interanual de 17%, y proyección cercana a 950 TWh hacia 2030.
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