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La IA tiene derechos. El periodista, no
Hace poco, Anthropic actualizó sus políticas de uso para prohibir el trato cruel hacia Claude, su modelo de inteligencia artificial. El sistema podrá incluso dar por terminada una conversación cuando el usuario se vuelva abusivo. Pocos días después, la Agence France-Presse (AFP), The New York Times y asociaciones de medios latinoamericanos se sumaron a la coalición SPUR con una petición mucho menos surrealista: que les paguen.
Las dos noticias no compartieron titular, pero conviene leerlas juntas. En una, la industria se pregunta con toda seriedad si su producto merece protección moral. En la otra, quienes produjeron buena parte del material con el que ese producto aprendió a responder tienen que organizarse en bloque para que alguien, del otro lado, les reconozca su trabajo.
No pretendo ridiculizar la preocupación por la consciencia de las máquinas. Es legítima, y plantearla es más honesto que descartarla ad portas (sobre esto estamos haciendo un experimento... ya les contaremos cómo nos va), como hicieron esta misma semana el papa León XIV en su encíclica y Mustafa Suleyman desde Microsoft. Lo que me interesa es el orden de las prioridades. Antes de discutir si un modelo de IA sufre, deberíamos saber a cuánto le debe al que redactó lo que sabe.
La compasión hacia el algoritmo no cuesta nada, no obliga a pagar licencias y, de paso, es buen marketing. Una empresa que se preocupa por el bienestar de su IA parece sensible, responsable, casi una ternurita. La remuneración a los medios, en cambio, tiene cifras, contratos y precedentes que ninguna empresa quiere ser la primera en fijar.
Ben Wagner le puso nombre a este fenómeno hace casi una década: la ética como escape de la regulación. Su advertencia es que los marcos éticos corporativos tienden a funcionar como sustituto de obligaciones exigibles, un "lavado ético" (ethics washing) en el que cada empresa escoge los principios que le resultan cómodos (Wagner, 2018). Un compromiso voluntario con el bienestar del modelo encaja en esa categoría sin mayor esfuerzo.
La ironía engorda cuando se mira cómo se alimentan estos sistemas. Las tecnológicas compran libros impresos antiguos para digitalizarlos a escala industrial; Anthropic lo hace mediante un programa llamado Proyecto Panamá. No es filantropía bibliófila. En junio de 2025, un juez federal estadounidense consideró uso legítimo entrenar modelos con libros comprados, pero no con millones de copias descargadas de bibliotecas piratas.
Esa distinción le costó a Anthropic US$1.500 millones, el mayor acuerdo en la historia del derecho de autor estadounidense: unos US$3.000 por cada uno de cerca de 500.000 libros. La lección que dejó al mercado es elocuente. Un libro pirateado vale tres mil dólares; un libro usado, comprado y escaneado, vale lo que cobró la librería. El derecho le puso precio al ejemplar, no al conocimiento.
¿Por qué tanto interés en papel viejo? Porque el texto humano de calidad se volvió escaso, y es justamente lo que hace buenos a estos modelos. Lo humano dejó de ser el usuario y pasó a ser la materia prima.
Y la materia prima, como bien sabemos en América Latina, rara vez se paga por lo que vale. No es casual que Editorial Perfil sea la primera editorial en español que demanda a OpenAI y Microsoft.
El periodismo no está pidiendo caridad. Reclama el valor de un trabajo extraído sin permiso que hoy compite contra sí mismo. Los datos de Cloudflare lo muestran con total claridad: en julio de 2025, el rastreador de Anthropic visitaba unas 38.000 páginas por cada visita que devolvía a los sitios; el de OpenAI, unas 1.100; el de Google, cerca de cinco. Como diríamos en tiquicia: ni pican la leña, ni prestan el hacha.
El daño ya tiene cifras. Cuando Google muestra un resumen hecho por IA, los usuarios hacen clic en un resultado en apenas 8% de las visitas; sin resumen, en 15% (Pew Research Center, 2025). Según datos de Chartbeat sobre más de 2.500 sitios, el tráfico que Google envió a los medios cayó 33% en el año a noviembre de 2025, y sus directivos esperan que caiga otro 43% en tres años (Reuters Institute, 2026).
El argumento de la industria suele ser que aprender no es copiar, que un modelo lee como lee un estudiante. Puede ser. Pero ningún estudiante vende después lo que leyó, por suscripción, a millones de personas, ni les resume la lectura a otros para que nunca tengan que abrir la fuente.
Tampoco los medios salen limpios. USA Today demandó a OpenAI por más de US$250 millones, mientras tres de las cinco grandes editoriales estadounidenses usarían IA para portadas y publicidad sin avisar a sus autores. Y los tribunales no siempre acompañan: Google logró desestimar las demandas de Penske Media, que alegaba haber perdido más de un tercio de sus ingresos por afiliación, y de Chegg. La pelea no es entre buenos y malos; es por quién fija el precio.
No se trata de escoger entre la máquina y el periodista, sino de exigir coherencia. Si el modelo aprende como un humano, la conversación sobre sus derechos debe venir acompañada de otra sobre sus deudas. Y si una empresa cree que su sistema merece consideración moral, que extienda esa sensibilidad a periodistas, escritores, traductores y bibliotecarios. Una ética que solo mira al producto y nunca a los insumos no es ética; es branding.
Hice un experimento sencillo. Con Haiku, la plataforma de monitoreo de medios que desarrollé, revisé casi 3700 notas publicadas por 160 fuentes en lo que va de octubre. Dos de cada tres mencionaban inteligencia artificial. Casi todas hablaban de modelos, inversiones o empleos; muy pocas, de quién produjo la información con la que esos modelos aprendieron.
Si aceptamos que el conocimiento humano es un recurso gratuito para quien tenga cómputo suficiente para procesarlo, estamos normalizando un nuevo modelo extractivo, con los ganadores de siempre. Y estamos dejando que la conversación pública sobre IA se distraiga con preguntas fascinantes mientras esquiva las que sí tienen cifras.
Quizás algún día descubramos que las máquinas sí sienten (yo hasta nombre les pongo por si acaso); la pregunta merece seguir abierta. Mientras tanto, hay algo que sabemos con certeza: el gremio periodístico come, paga alquiler y sostiene con su trabajo la información de la que dependen las democracias. Sería un buen comienzo que la ternura de Silicon Valley empezara por ahí.
Referencias
Axios. (2025, 14 de septiembre). Penske Media sues Google over AI summaries. https://www.axios.com/2025/09/14/penske-media-sues-google-ai
Cloudflare. (2025, 29 de agosto). The crawl-to-click gap: Cloudflare data on AI bots, training, and referrals. https://blog.cloudflare.com/crawlers-click-ai-bots-training/
CRHoy. (2026, 8 de octubre). Anthropic prohíbe el trato cruel hacia su inteligencia artificial Claude. https://crhoy.com/tecnologia/anthropic-prohibe-el-trato-cruel-hacia-su-inteligencia-artificial-claude/
Diario Extra. (2026, 8 de octubre). IA "hambrienta" de datos puros: ¿Por qué las tecnológicas recurren a libros viejos? https://www.diarioextra.com/noticia/ia-hambrienta-de-datos-puros-por-que-las-tecnologicas-recurren-a-libros-viejos/
El Financiero. (2026, 11 de octubre). La rebelión de los periodistas contra la extracción de contenidos por la IA. https://www.elfinancierocr.com/opinion/la-rebelion-de-los-periodistas-contra-la/A7Z2BHA43ZC5PHEMSBMAEIPTRU/story/
Ellis, R. (2026, 1 de octubre). Google wins dismissal of Penske Media, Chegg AI lawsuits. Forbes. https://www.forbes.com/sites/rickellis/2026/10/01/google-wins-dismissal-of-penske-media-chegg-ai-lawsuits/
Gizmodo. (2026, 10 de octubre). As they supposedly battle AI slop, major publishers reportedly cover their books in it. https://gizmodo.com/as-they-supposedly-battle-ai-slop-major-publishers-reportedly-cover-their-books-in-it-2000824603
IT Now. (2026, 7 de octubre). Anthropic en una controversia papal sobre si Claude puede ser consciente. https://www.itnow.connectab2b.com/post/anthropic-en-una-controversia-papal-sobre-si-claude-puede-ser-consciente
La Nación. (2026, 13 de octubre). Frente común ante la IA: Agencias y medios globales exigen 'remuneración justa' por el uso de sus noticias. https://www.nacion.com/el-mundo/frente-comun-ante-la-ia-agencias-y-medios-globales/C2FN2GW4OVB2PGF3DBW3JU6ULA/story/
Newman, N. (2026). Journalism, media and technology trends and predictions 2026. Reuters Institute for the Study of Journalism. https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/sites/default/files/2026-01/Newman%20-%20Trends%20and%20Predictions%202026%20FINAL.pdf
Pew Research Center. (2025, 22 de julio). Google users are less likely to click on links when an AI summary appears in the results. https://www.pewresearch.org/short-reads/2025/07/22/google-users-are-less-likely-to-click-on-links-when-an-ai-summary-appears-in-the-results/
Riley, F. (2026, 8 de octubre). USA Today sues OpenAI for over $250 million, alleging willful copyright infringement. Forbes. https://www.forbes.com/sites/fionariley/2026/10/08/usa-today-sues-openai-for-over-250-million-alleging-willful-copyright-infringement/
The Next Web. (2026). Judge signs off on Anthropic's $1.5bn book piracy settlement, the biggest in US copyright history. https://thenextweb.com/news/anthropic-1-5-billion-copyright-settlement-approved
Wagner, B. (2018). Ethics as an escape from regulation: From "ethics-washing" to ethics-shopping? En E. Bayamlioğlu, I. Baraliuc, L. Janssens & M. Hildebrandt (Eds.), Being profiled: Cogitas ergo sum (pp. 84–88). Amsterdam University Press. https://mediarep.org/handle/doc/14203
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